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HACIENDO ALMAS
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Desde el corazón nos llegan estos poemas de José Miguel,
con un pequeño prólogo:
las palabras, manojo de símbolos y significados
que alguna vez otros crearon para expresarse y que
nosotros simplemente heredamos,
en ocasiones ya no alcanzan.
solo la poesía, más cerca de lo mágico,
de lo creativo, del alma,
nos saca de este gran apuro que es decir
lo que sentimos,
mientras ella esté, al menos,
no estaremos solos.
desde el corazón
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acción comunitaria -desde el corazón-
José Miguel Rodríguez Ortiz
calle 14 # 260 e/ 17 y 19 1er piso
Barrio El Carmelo, Vedado, Plaza.
Ciudad de La Habana. Cuba CP 10 400
telef: 8310447
e-mail: desdelcorazon@cubarte.cult.cu
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algunos poemas… -Caminos-, 2007
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existo
existo amaneciendo y anhelando,
caminando temprano hacia el futuro,
sonriendo sin cesar y renaciendo,
como esperanza o fruto.
con los bolsillos vacíos de monedas,
con pantalones que no tienen bolsillos,
y un corazón remendado y sencillo
que late sin otras pretensiones.
aprender es el verbo que me rige,
lo demás puede ser algo aburrido,
vivir es solo pestañear los párpados
y olvidar para siempre haber vivido.
existo así aunque ignore las razones,
alguien me puso aquí y le doy las gracias,
sonreír es un placer, y una coraza
para las lanzas cotidianas del destino.
morada
este espacio, pintado de marfil,
que llamo habitación,
carece tu ternura,
carece tu dulzura,
carece tu color.
cien persianas lo adornan y apenas entra luz,
y el aire que lo abarca es de otra latitud,
las fotos de los héroes ganaron su lugar,
tres caballos, dos ojos, y lo demás azar,
los libros con su polvo invocan tradición,
y la esfinge de un santo, y las medias marrón,
pero unos tenis rojos, un perfume, una flor,
me salvan de otro siglo con su brillo y olor.
las camisas, abiertas, expresan libertad,
un cerrojo en la puerta la preserva no más,
las gavetas cerradas: “todo está en su lugar”,
y la almohada callada sueña volver a amar.
es esta mi morada, si cruzas el umbral,
cruzas también mi alma y el mundo queda atrás.
prohibido
sin dolores, sin alma,
queda prohibido escribir,
sin heridas por las que sangre el pasado en llamas,
y los hedores amargos del recuerdo tengan fin.
sin amor, sin batalla,
queda prohibido escribir,
sin sueños remendados debajo de la almohada
donde el día vacío acuda hasta morir.
sin sol, sin cucarachas,
queda prohibido escribir,
sin los temores locos de temibles presagios,
ni amuletos o hechizos para sobrevivir.
sin camino, sin lanzas,
queda prohibido escribir,
sin la certeza absurda de haberte equivocado,
y la inútil certeza de tener que morir.
sin que una mirada ajena queme todo tu cuerpo,
sin que una mariposa azul se pose en tu jardín,
sin que tus manos decidan el rumbo del tiempo,
hoy y todos los días, queda prohibido escribir.
victoria
¿es la victoria lo anhelado en la batalla
o la gloria que prometen las revistas?
¿es la victoria un final, una conquista?
¿o es solo otra victoria cotidiana?
¿es la victoria lo que busca el moribundo
cuando se aferra a la cuerda de la vida?
¿o es tan solo la puerta de salida
a nuestros miedos y temores más profundos?
¿es la victoria un reconocimiento
a aquellos que murieron por nosotros?
¿o el premio que reservamos los cuerdos
a esos hombres que vivieron como locos?
¿es el pretexto para entablar contiendas
y aplastar a los débiles y lentos?
¿o es la sonrisa que dejan los muertos
en el último minuto de sus vidas?
tanto en la soledad que hay en la cima,
como en la plenitud de mi fracaso,
mi victoria mayor es el poema
que espera ansioso el concurso de mi mano.
mujeres
se anuncia una mujer en la mañana
y el sol acude allí con mariposas,
en la hierba el rocío que retoza,
desaparece camino a la alborada.
se anuncia una mujer y surca el cielo
una luz que ilumina nuestras vidas,
que va sembrando amor, cerrando heridas,
y baña de esperanzas nuestros sueños.
se anuncia una mujer y tiembla el miedo,
y la belleza parece un sacrificio,
y el oficio de vivir algún hechizo,
enriquecido por relámpagos y truenos.
se anuncia una mujer y se despide,
para partir hacia otros corazones,
como un zunzún volando entre las flores,
se anuncia una mujer en la mañana.
musa
de ti me he ido,
¿cuánto tiempo logramos admirar la belleza
sin intentar apoderarnos de ella?
¿cuánto tiempo tardamos en partir
después que sabemos que nunca será nuestra?
de ti me he ido,
no como otros que huyeron de tu fuego,
o aquellos que en el fuego cayeron huyendo de ti.
me he ido como aquel que se marcha de su tierra,
y siente que a pesar de la distancia,
siempre la lleva en sí.
de ti me he ido,
y ahora te llevo en mí,
y aunque jamás tocaré otras manos tan blancas,
ni miraré otros ojos tan puros,
ni volaré con otra musa,
porque lo he querido así,
de ti me he ido y para siempre
me quedaré en ti.
necrópolis
enclaustrada entre los mármoles difuntos
yace hace siglos la más bella poesía,
que se nutre del secreto de las vidas
de aquellos cuerpos que descienden al sepulcro.
llega en las almas de los elegidos,
y como polen se dispersa en la penumbra,
y se mezcla con la tierra moribunda
que a las raíces da humedad y vida.
por los troncos de los árboles frondosos,
asciende hasta la rama más lejana,
donde los ángeles retozan de mañana,
con el rocío centelleante de las hojas.
y cuando llega el otoño con su brisa,
y caen las hojas sobre el mármol frío y muerto,
las almas salen lentamente de los cuerpos,
hasta fundirse enteramente en poesía.
instantes
¿qué hacer ante esta tristeza de clima
y esta monotonía de guardia,
ante estos cañones indetenibles
que se apoderan segundo a segundo de mi barbilla?
¿qué hacer ante las tormentas que se escapan,
y las tormentas que se quedan,
atormentándonos el alma con recuerdos,
y desbordándonos el alma de emociones?
¿qué hacer ante la mala educación de una anciana,
la sonrisa inocente de un niño
y la carcajada burlona del adolescente?
en el piso las hojas de los árboles
se entremezclan con las jabitas de nailon,
y las latas de refresco escachadas
que una vez hicieron pssssss.
la vida es una combinación de creaciones,
el tiempo una oportunidad para amar,
y la muerte la reafirmación del olvido,
somos solo caminos.