Publicado por Iskra
Enviado por Massiel Oropesa Rodriguez
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Iskra: Este es el trabajo de Leissam, que mereció mencion en el concurso “Con la vida para la vida la naturaleza convida” convocado por el CITMA a nivel nacional.
Muy Cerca de Rio Grande
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Todo es felicidad en la época de lluvias cuando el verdor cubre los campos y el pasto es verdecito, verdecito, entonces mi primo Ronald y yo, vamos a ordeñar junto con mi tío Luis a la vaca Pomarrosa, que llena un cubo de leche espumosa, que mi abuelita hierve bien temprano y nos da una jarra bien llenita para que nos pongamos fuertes, como dice ella mientras cuela el café.La cosa se pone bien fea cuando llega la sequia y ya el bosque no se ve tan verde, y los cazadores de patos y jutias acampan cerca del lugar, no solo lo hacen furtivamente, sino que encienden fogatas para alumbrarse, mientras cocinan a la luz de la luna, encendiendo grandes fogatas que luego dejan mal apagadas, y como si fuera poco, no recogen los desechos quemados.
Les voy a contar lo que sucedió una vez:
Amanecía y sentimos un olor a papel quemado, revisamos cerca de la casa y en el platanal que queda detrás y nada, miramos a lo lejos, y por allá por la cañada que queda cerca del campo de tomates se veía humo, mis abuelos preocupados, salieron caminando hasta el lugar y yo con ellos.
Para sorpresa nuestra, ardía el campo de maíz que mi tío Edgardo estaba dejando secar para que las mazorcas sirvieran para hacer harina, y también dar de comer a los animales, también algunos árboles maderables, y hasta los nidos de los zorzales y tomeguines comenzaban a peligrar.
Rápido avisamos a los vecinos de la finca del lado de la de mis abuelos, y pudimos salvar algunos nidos, otros no tuvieron esa suerte y el campo de maíz quedó devastado, dos caobas y un cedro que guardábamos con mucho recelo, quedaron casi quemadas totalmente.
Por mucho que tratamos de apagar, los bomberos llegaron tarde, porque la distancia entre la finca de mis abuelos y el poblado de Majagua era de más de veinte kilómetros y el teléfono más cercano nos quedaba como a tres kilómetros, así que por mucho que mi primo salió pedaleando en su bicicleta, muchas cosas no se pudieron hacer con la rapidez requerida.
Buscando las causas de tan feo panorama a nuestros ojos, pudimos saber que acampados cerca del lugar, cazadores no autorizados, en busca de torcazas que abundan en el lugar, dejaron encendidos unos tizones de madera, y ahí comenzó el fuego, ellos se fueron sin darse cuenta de su negligencia, doble por demás, no estaban en época de caza y está prohibido encender hogueras, que no solo afectan las plantas sino la fauna del lugar que tan tranquila vive cuando estas personas tan desconsideradas no van por el lugar.
Por suerte desde hace mucho tiempo, hay un cuerpo de guardabosques bien cercano a la casa de mis abuelos, y las torcazas, sinsontes, tomeguines y todas las aves hermosas del lugar ya no peligran, porque ellos nos ayudan a protegerlas, y a los bosques, que son los pulmones de la naturaleza, y los árboles y plantas que nos dan sus frutos, su sombra, que ayudan a oxigenar el aire, y hacer más bello el paisaje.
Ramón Leissam Mota Oropesa
Datos del autor:
Edad 13
Grado 7 mo
ESBU: René Ramos Latour
Municipio: Ciego de Ávila.
Provincia: Ciego de Ávila
Dirección: Calle Raúl Cervantes No 1153 entre D y E Reparto Ortiz
Ciego de Ávila, Cuba