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A una ciudad que duerme (19-11-09) |
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De Lilo:
a la capital de todos los que aman la vida.
A una ciudad que duerme se le da mil besos y sesenta luminarias, se le arrulla con una nana o te la das de trovador en un parque, murmurando palabras de amor que sólo ella comprenderá cuando despierte. Se le cubre con el manto oscuro de la noche para que no sienta frío. Se le hace el amor tiernamente, sin mucho ruido para que no despierte agotada. Se acompaña, velándole el sueño y se conquistan sus calles apenas sale el sol.
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